sábado, 7 de enero de 2012

Bloque 2

Reflexión bloque 2

Quiero comenzar mi reflexión diciendo que ha sido, sin lugar a dudas, el tema que más interesante me ha parecido y que más me ha gustado de los que llevamos hasta el momento. Además, considero que he aprendido bastante sobre un apartado de la literatura que desconocía casi por completo, el folclore.
Así pues, una vez conocidos algunos de los autores más importantes de éste género, así como sus obras más destacadas, pienso que podremos desempeñar nuestra futura labor como maestros de educación primaria de manera más satisfactoria, ya que nuestros alumnos lograrán alcanzar los objetivos previstos para cada curso con mayor facilidad cuanto mayor sea nuestro conocimiento sobre la materia que vamos a impartir.
Concretamente, destacaré por ejemplo, el modo en que se deben narrar los cuentos, el cual dista mucho del que hubiese utilizado yo de no ser por haber realizado este estudio sobre el tema.
También haré referencia a la actividad de este bloque, la cual, considero que ha sido tremendamente entretenida y que nos puede servir de gran utilidad para trabajar y estimular aspectos tan importantes de nuestros alumnos como la creatividad o la imaginación.

Bloque 2

La adaptación de este cuento va dirigida a niños de 2º ciclo de Educación Primaria (8-10 años) ya que considero que es un cuento demasiado sencillo para niños más mayores y podría incluso a llegar a aburrirles, mientras que tampoco podría ir dirigido a alumnos de primer ciclo porque puede que algunas de las palabras que he utilizado (centenar, peñasco, reino, caballero, atestada, miramiento, risueña, etc) no sean adecuadas para ellos y podrían perderse y no encontrarle sentido al cuento (si bien, podríamos utilizar sinónimos para esas palabras y de esta manera sí que podría ir destinado a niños de esa edad ya que la extensión y estructura del cuento sí que podría encajar perfectamente con estos alumnos) .


Todo transcurrió hace aproximadamente un centenar de años,  en el sur de un país llamado España, era una zona montañosa, Sierra Morena, creo que recordar que se llamaba, una zona con muchas cuevas, grandes peñascos y de muy difícil acceso. Pues bien, en este reino, como en todos los demás, había un rey y una reina, tenían 7 hijos, todos ellos casados excepto la más hija más pequeña, que se llamaba Zoraida. A decir verdad, ésta era conocida en toda la comarca por su gran belleza e innumerables apuestos caballeros habían intentado pedir la mano de la joven ante el mismísimo rey prometiéndole grandes sumas de dinero para él y una vida atestada de placeres y caprichos para su hija pero ella, que al fin y al cabo tenía la promesa de su padre de elegir con quien se casaría iba rechazando a todos ellos sin ningún tipo de miramiento. Ella era una chica joven y alegre que sentía total felicidad viviendo al lado de sus padres y saliendo cada mañana al jardín de su castillo para disfrutar de la variada naturaleza que en él había.
Una vez al mes Zoraida, cogía su cesta de mimbre y se iba a buscar unas maravillosas manzanas rojas que solo se encontraban en un bosque a un par de horas de su castillo. Esas manzanas eran sin duda alguna su comida favorita por lo que la joven iba encantadísima de la vida en su búsqueda.
Así pues, ese día había llegado y ella se levantó muy temprano para peinarse su larga cabellera rubia y hacerse una bonita trenza que llegaba hasta bien pasada la mitad de su espalda. Desayunó, se despidió de sus padres y acto seguido partió hacia ese bosque con una gran sonrisa en la cara. El camino era largo y el sol aunque aún era bastante temprano, ya estaba en lo alto calentando como si le fuese la vida en ello pero la joven tan risueña como siempre, no paraba de cantar y derrochar felicidad a cada paso que daba.
Todo iba como siempre y aunque el cansancio iba haciendo mella en la joven, ella, seguía cantando y cantado como si nada hasta que pese a los avisos de su padre de que no se arrimase demasiado a los barrancos y tuviese muchísimo cuidado por el camino, su felicidad se vio truncada en unos segundos al pisarse uno de los volantes de su bonito vestido y caer por un precipicio de un par de metros de altura. Apenas sufrió daño alguno ya que unas zarzas amortiguaron su caída y tan solo unos arañazos y moratones recorrían sus brazos. Pero lo peor de todo es que por más que intentaba una y otra vez escalar el desnivel para volver al camino que le llevaría de vuelta a casa le resultaba imposible y una y otra vez se escurría y volvía al mismo punto. No le quedaba otra que gritar con todas sus fuerzas pidiendo auxilio y esperar a que algunas de los agricultores que estuviesen trabajando por la zona escuchasen sus voces y se apresurara a ayudarla.
Pero parece ser que ese no era un buen día para la chica y el viento del sur se llevaba sus gritos montaña arriba sin que nadie pudiese oírlos, con lo que el día iba agotando sus últimas horas y ella dándose por vencida, se sentó y se dispuso a pasar la noche acurrucada en sí misma para soportar las bajas temperaturas que se esperaban en la noche.
Y de repente, cuando estaba anocheciendo, el estrepitoso sonido del correr de los caballos sobre el camino que estaba un par de metros sobre su cabeza, la despertó exaltada y como si de un resorte se tratase se puso en pie y se apresuró de nuevo a gritar para alertar a esas personas de que necesitaba ayuda.
Los dos caballeros, a pesar de la velocidad que llevaban, se sorprendieron al ver una bonita cesta de mimbre en mitad del camino, con lo que disminuyeron la velocidad y escucharon las súplicas de la joven. Acto seguido, los dos jóvenes descabalgaron de sus monturas y sacaron del entuerto a la chica que muy agradecida se presentó ante ellos como la hija de un granjero de la zona que se había caído por jugar en una zona poco segura.
¿A ver chicos, alguien me puede decir por qué creéis vosotros que la chica se presentó ante los caballeros como la hija de un granjero y no como la hija del rey?
Esto lo hizo porque la chica pensó que si decía eso los caballeros la dejarían en paz y no mostrarían mayor reparo en ella, con lo que pensaba ir rápidamente de vuelta a su castillo y decirle a su padre que el motivo de su retraso había sido porque se había perdido buscando el manzano, mientras que si les decía a los jóvenes la verdad, suponía que ellos querrían acompañarla al castillo para pedir una recompensa a su padre por haberla ayudado y este se enfadaría con ella por haberse metido en líos.
¿Pero sabéis qué?
Que la joven Zoraida se equivocó y los caballeros, que no sabían quien era por estar viajando constantemente de un lado para otro trataron a la chica como si efectivamente fuera de la realeza y la dijeron que no era seguro caminar de noche por esas escarpadas tierras, con lo que debería reemprender su retorno al amanecer y pasar la noche junto a ellos.
La joven, al ver que parecían ser unos muchachos de fiar y que le parecía que esa elección era la más coherente, acepto la proposición, se subió en uno de los caballos junto al que parecía ser el más joven de los dos y reemprendieron el viaje hasta su morada.
Justo al mismo tiempo, en el castillo real, el rey ordenó llamar a sus 50 mejores hombres para que se apresuraran a realizar el camino hasta el bosque y encontrasen a su hija. Pero por más que buscaron y buscaron, lo único que trajeron de vuelta fue la cesta de mimbre con la que Zoraida siempre recogía sus manzanas.
La familia real, al recibir la tremenda noticia, se sumió en una grandísima tristeza y pronto a pesar de la noche, el resto del reino no tardó en enterarse con lo que todo el mundo pensó lo peor.
¿Qué equivocados estaban eeee chicos…?
Pero bueno, el caso es que a Zoraida, eso de que los dos caballeros mostrasen tanto afecto y cortesía ante ella aunque fuese la hija de un granjero le llamó muchísimo la atención y pensó que éstos no eran como los demás caballeros que se habían intentado casar con ella anteriormente y que solo mostraban interés por el reconocimiento social y por el dinero sino que ellos valoraban a las personas tal y como eran sin importarles la clase social a la que pertenecían.
Así, al amanecer, cuando ella se dispuso a partir hacia su castillo, los dos muchachos insistieron en llevarla y aunque ella contestaba con rotundidad una y otra vez de que no era necesario, terminó siendo convencida por la caballerosidad y cortesía de los jóvenes lo que una vez más hizo de pensar a Zoraida de que éstos chicos no eran como los demás.
La gran sorpresa llegó cuando la chica al pasar justo enfrente del castillo real les dijo que se detuviesen, que habían llegado hasta su casa y que sentía muchísimo haberles mentido.
La corneta del vigilante situado en lo más alto de la torre principal no tardó en avisar de que algo importante estaba ocurriendo y por eso el rey, junto a su esposa se apresuraron a salir del castillo para ver qué era lo que estaba pasando.
La gran puerta central se bajó y la hija corrió hasta los brazos de sus padres para fundirse en un tremendo abrazo que por poco la deja sin respiración. Segundos más tarde, el rey salió para pedir explicaciones a los dos jóvenes que estaban en la puerta pensando que habían tenido retenida a su hija, pero Zoraida, dejó los brazos de su madre y explicó todo lo ocurrido ante los allí presentes. El rey, agradecido, cambió su rostro e inclinó su cabeza como muestra de agradecimiento hacia los jóvenes, que aún en sus caballos, no daban crédito de todo lo que estaba ocurriendo.
Todo parecía acabar aquí, pero la joven, se llenó de valor y arrodillándose ante su padre le dijo que por fin había llegado el momento que llevaba soñando durante mucho tiempo y que al fin había conocido al hombre con el que quería casarse. Dicho eso, la joven se puso en pie y se dirigió hacia el menor de los caballeros que la habían salvado y mirándole a los ojos dijo que él era el hombre con el que quería pasar el resto de sus vida, que ella no buscaba un famoso guerrero y ni un rico noble sino que buscaba alguien que simplemente le hiciese sentir especial y que ese hombre era él.
Con lágrimas en los ojos de sus padres y un gran aplauso de los curiosos que se habían acercado hasta allí al escuchar la corneta la joven Zoraida se perdió en el horizonte junto a su amado.


Y… COLORÍN COLORADO… ESTE CUENTO SE HA ACABADO…  

Bloque 2

Textos folclóricos

En primer lugar, comenzaré este nuevo bloque realizando una definición del término que estudiaremos a continuación, que no es ni más ni menos que el folclore.
Esta palabra viene del término inglés “folklore” y hace referencia al conjunto de las creencias, prácticas y costumbres que son tradicionales de un pueblo o cultura. El folklore incluye los bailes, la música, las leyendas, los cuentos, las artesanías y las supersticiones.
Así pues, ahora pasaremos a realizar una definición  de qué es un texto folclórico y  diremos que: no tienen autor, son textos que han ido pasando de boca en boca, de generación en generación y, como parece lógico, por esta razón no se mantienen idénticos a cómo se contaron por primera vez. De modo que, cada persona que ha narrado ese texto ha ido incluyendo sus propias variaciones, añadiendo, quitando, olvidando o cambiando partes del mismo hasta que, alguna persona decidiese ponerlo por escrito (algo así como el juego del “teléfono escacharrado”). De este modo, podríamos decir que los autores son muchísimos, pues cada persona cuenta la historia de forma diferente. Y entre esos muchísimos autores podemos señalar al tiempo.
Sintetizando, podríamos decir que todo texto folclórico se caracteriza por tener su origen en un lugar concreto y extenderse por transmisión oral hasta el punto de convertirse, en algunos casos, en folclore universal; transmitiéndose tanto de forma horizontal, como de forma vertical y de generación en generación.
Además, es importante saber que, aunque son textos familiares, (destinado a los adolescentes sobre todo) contienen enseñanzas implícitas que en ningún caso se muestran en una “moraleja” escrita al final del texto sino que las personas deben extraer sus propias enseñanzas a partir de las pruebas a las que se enfrenta el personaje del texto.
Es muy importante, de igual forma, decir que nunca podremos hablar de la versión original de un cuento folclórico, ya que ésta no existe, se ha perdido con el tiempo, al pasar de boca en boca cada persona introduce cambios en esa historia. Sin embargo, podremos hablar de la versión de Perrault, de los Hermanos Grimm…de todos aquellos que recogen esas historias por escrito con el objetivo de que no se pierdan, pero ellos no fuero los creadores de las mismas.
Una vez explicada la definición y orígenes de los textos folclóricos, es importante aludir a unos de los primeros y más destacados folcloristas, que no es ni más ni menos que Vladímir Yákovlevich Propp, erudito ruso nacido en la última década del siglo XIX y considerado como el precursor de los estudios sobre el folclore; destacando por convertir a los textos folclóricos en objeto de análisis y por realizar una tesis doctoral tras la que el folclore se comenzó a tener en cuenta desde el punto de vista académico.
No obstante, cabe destacar que Propp sólo estudió textos en prosa; realizando una gran recopilación de cuentos que dividió y clasificó en cuatro grupos para hacer más sencilla su labor de análisis:
- Historias mitológicas: son historias de origen religioso. El fin principal era explicar a la gente del pueblo a través de cuentos los fenómenos naturales, sociales o psicológicos utilizando dioses y héroes como personajes.
- Cuentos de animales: la característica principal y definitoria es que, todos los personajes de la historia deben ser animales. Propp, además, realiza una subdivisión dentro de los cuentos de animales:
                      Fábulas: los animales representan vicios y virtudes de las personas. Siempre tienen moraleja, son historias moralizantes para que las personas tomen conciencia del mal que puede llevar a sus vidas el vicio y, en contraposición, el bien que les reportará la virtud.
                      Los cuentos de animales propiamente dichos: poseen como características distintivas: los personajes representan a personas, son cuentos animistas; no tienen moraleja, pero sí enseñanzas, lo único que sucede es que no se formula en forma de moraleja.
- Cuentos de fórmula: son aquellos en los que todo el cuento, o bien parte de él, hay que aprendérselo de memoria.
- Cuentos de hadas o maravillosos: en ellos no aparecen únicamente hadas, sino que también lo hacen otros personajes como los ogros, duendes…  En los cuentos maravillosos los personajes realizan acciones irreales que solo pueden atribuirse a las personas humanas para así crear un nexo más próximo entre el personaje principal y el lector.       
Pero Vladimir Propp no fue el único que realizó investigaciones de los textos folclóricos en prosa; pues encontramos otra serie de autores como Aarne, Thompson, Rodari o Bettelheim que hicieron estudios en este sentido.
En cuanto a la aportación de Antti Aarne cabe destacar que, en su obra “Verzeichnis de Märchentypen”, realizó una de las más importantes clasificaciones para el cuento folclórico; siendo un trabajo posteriormente revisado por Stith Thompson en su obra “The types of the Folk-Tale”.

Finalmente, el psicólogo infantil Bruno Bettelheim trabajó a partir de los cuentos de hadas y analizó la parte simbólica de los cuentos; incidiendo en la idea de Propp de que, en todos los cuentos, los personajes protagonistas pasan por una serie de aprendizajes que les llevan a su edad adulta.

Ahora, una vez realizado el repaso del folclore en prosa, me dispondré a indagar sobre la poesía de éste género literario, para lo que empezaré explicando algunas de sus características fundamentales:

Diré, por tanto que posee una estrecha relación con la música y el juego; aunque también es una de sus señas de identidad la frecuente incoherencia o lo absurdo de sus textos, así como la recurrencia a un apoyo gestual o escénico.

En este sentido, se deben tener en cuenta la clasificación propuesta por Pedro Cerrillo:

- Nanas o canciones de cuna.

- Adivinanzas.

- Juegos mímicos.

- Canciones escenificadas.

- Oraciones.

- Fórmulas para echar a suertes.

- Burlas.

- Trabalenguas.

Apuntadas también algunas de las características de la poesía folclórica, cambiemos de tercio y centrémonos en los primeros recopiladores de este tipo de texto:

El primer recopilador importante de España es Rodrigo Caro, (s. XVI) que se dedicó a poner por escrito cancioncillas y juegos que escuchaba a los niños para que no se perdiesen. Así pues, destacamos su obra “Días geniales o lúdicos”.

Posteriormente, ya a finales del s. XVII el rey francés Luis XIV destacó por su gran afición a la lectura de historias y cuentos como los recopilados en el “Decamerón” (compendio de historias de contenido erótico creadas por Giovanni Boccaccio) o “Las mil y una noches”).

También en el s. XVII, encontramos a Charles Perrault, un autor cercano a la corte y muy interesado por el folclore de la cultura celta que recogió y adaptó cuentos con una intención moralizante; es posible incluso, que su poder socioeconómico le hubiese permitido aprender inglés y francés siendo precisamente su principal objetivo el de dirigirse a la corte para que cambiasen ciertas actitudes y comportamientos negativos, pues Perrault tenía una concepción de la vida humanista.
Ya en el s. XVIII, Madame Leprince de Beaumont, que había escuchado el relato que había contado en la corte un “contador” de historias no terminó contenta con el final de la misma y se dispuso a adaptarla hasta resultar una versión parecida de lo que hoy conocemos como “La bella y la bestia” de Walt Disney.
Un siglo más tarde, a mediados del XIX, el folclore se ve influido considerablemente por los hermano Grimm (Jacob y Wilhelm Grimm), quienes influidos por el nacionalismo típico de la época del Romanticismo vieron la necesidad de conservar muchos textos que hasta entonces no estaban plasmados sobre papel en ningún sitio. Comenzaron con textos y narraciones propias del país (Alemania) y estaban destinados a un público adolescente ya que por otra parte, era a partir de esa edad en la que se aprendía a leer. Pero el problema llegó cuando el editor de sus obras creó como título “Cuentos para la infancia y la juventud” con lo que no tardaron en llegar muchas quejas de personas que veían poco adecuados esos textos para sus hijos.
Finalmente, el editor pidió a los hermanos que retocarán los cuentos éstos terminaron aceptando con lo que poco a poco el argumento principal de cada cuento así como las escenas o partes escabrosas de cada uno se fueron suavizando.
En esta misma época en Dinamarca nos encontramos con el tercer gran adaptador de la historia, que no es ni más ni menos que Hans Christian Andersen, es tal su importancia que los premios de literatura infantil más importantes llevan su nombre y se conceden al mejor escritor e ilustrador de literatura infantil. De sus obras podemos destacar dos tipos:

-      Los cuentos de autor: en los que encontramos personajes reales de la Dinamarca de la época.

-      Historias folclóricas: como “La sirenita” o “El soldadito de plomo”. No incluyó moralejas en sus cuentos y otra característica principal es que los cuentos de Andersen siempre acaban mal.

Ahora bien, una vez explicados los autores más transcendentes del folclore haré una pequeña reflexión sobre cuál de ellos deberíamos trabajar en el aula: así pues, diré que en mi opinión es preferible uno de los hermanos Grimm. Primeramente porque no poseen una intención moralizante preeminente, mientras que en los cuentos de Perrault sí. Los cuentos de Perrault son adaptaciones, en cambio, los hermanos Grimm se dedican únicamente a recoger los textos folclóricos.

Y ya para finalizar analizaré cómo debemos contar los cuentos folclóricos y donde podemos encontrarlos:

En primer lugar he de decir que existen un montón de teorías relativas a la forma con la que debemos contar los cuentos a los más pequeños destacando, de casi todas ellas, la coincidencia en el conocimiento previo del cuento, la naturalidad como elemento fundamental en la narración y la utilización de un vocabulario apropiado que permita a los niños entender aquella historia que se les transmite.

No debemos olvidarnos tampoco de lo importante que es conocer el cuento antes de leerlo o al menos que parezca que así es ya que conseguiremos de esta forma que los niños piensen que se piense de una experiencia personal que  realmente ha podido llegar a ocurrir. Igual importancia debemos dar en conseguir la atención de todos y cada uno de los receptores a través de gestos, miradas y otra serie de estrategias de comunicación y recursos expresivos; pero siempre tratando de emplear un lenguaje sencillo y adecuado para la edad de los niños que nos están escuchando.

En segundo y último lugar citaré algunos de los sitios en los que podremos hacernos con este tipo de textos:

Es importante conocer las fuentes en las que podemos encontrar con alguno de estos libros para así en nuestra futura labor como docentes recurrir a ellas y podes trabajar este tipo de texto en el aula.

El siguiente enlace nos muestra muchas de las obras de los hermanos Grimm con la que estaría muy bien que trabajásemos en el aula para así dar a conocer algunas de sus características  http://grimmstories.com/es/grimm_cuentos/titles

Estos enlaces también nos muestran muchos cuentos de autores variados (algunos de los hermanos Grimm que podríamos haber encontrado en el link anterior):
http://www.mediometro.com/cuentos-infantiles.html
http://www.pequelandia.org/cuentos/



Webgrafía:
http://aprendiendodelosnenes.blogspot.com
http://www.aasafaubeda.com/index.php?option=com_content&task=view&id=279&Itemid=6
http://es.wikipedia.org/wiki/Wikipedia:Portada
http://webs.ono.com/garoza/G5ramontorrijos.htm
http://www.rae.es/rae.html
http://www.rlp.culturaspopulares.org/textos/11/07-Hernandez.pdf
http://www.pepbruno.com/index.php?option=com_content&view=article&id=414:escuela-finlandesa&catid=45&Itemid=69
www.educarchila.cl/medios/892005131431.doc http://www.oei.es/fomentolectura/literatura_sociedad_educacion_sotomayor.pdf
http://laluzdelamanana.blogspot.com/2011/05/clasificacion-de-los-cuentos-segun.html

Bloque 3

Reflexión bloque 3

Una vez terminado el bloque 3, toca hacer una breve reflexión de lo expuesto, para lo cual, empezaré diciendo que he conocido mucho más de cerca las principales características de la evolución histórica de la literatura española. Muchos aspectos ya los había estudiado en mi etapa de Bachillerato, pero esto ha sido diferente porque he sido yo quien ha tenido que confeccionar la información que creía importante así como los autores y obras más relevantes de cada uno de los periodos pendulares.
Además, en muchas ocasiones tendemos a pensar que las cosas de nuestro país no son tan buenas como las del resto y cegados por el desconocimiento no damos ningún tipo de oportunidad a por ejemplo, la literatura nacional, que como he podido comprobar, es sin ninguna duda, una de las mejores.
He de decir también, que este bloque me ha servido para fijar algunas ideas que no tenía del todo claras y para familiarizarme más con muchos de los autores que componen la historia literaria de nuestro país, algo que según mi punto de visto nunca está demás, y mucho menos para un futuro maestro de educación primaria que tendrá como uno de los principales objetivos pedagógicos, estimular a sus alumnos para que se vean atraídos por la lectura, para lo que resulta de gran utilidad tener cierta base de la composición de estilos e ideales que posee cada uno de los periodos históricos de nuestra literatura y de esta forma saber qué tipo de libro o autores conviene a nuestros alumnos en cada caso.
Pero sin ninguna duda, otra de las cosas que me han parecido tremendamente útiles, es esa pequeña aclaración realizada, en mi caso, al final del bloque, que nos ayudará a realizar una buena selección  u adaptación según veamos pertinente en cada caso.

Bloque 3

Juan Ramón Jiménez


La actividad propuesta para este tercer bloque consistía en la realización de unas jornadas culturales en las que participasen todos los cursos de la etapa de Educación Primaria; siendo la figura de Juan Ramón Jiménez el eje conductor para la programación de las sesiones desarrolladas para cada curso.

Para la realización de dicha tarea, la clase estuvo dividida en varios grupos que trabajaron sobre un curso concreto, estando nuestro grupo formado por las siguientes personas: Javier Alarcos, María Arias-Gago, Pablo Bragado, Luis Cedillo, Marina Ezama, Elena García, Antonio Quevedo, Francisco López-Ocón y Pedro Zapata.

Todos nosotros nos encargamos de la realización de una serie de sesiones enfocadas a alumnos del primer curso de la etapa de Educación Primaria; intentando programar las actividades con cierta coherencia y teniendo en cuenta la edad de los niños a los que estaban dirigidas las sesiones.


De esta forma, uno de los motivos por los que, desde el CSEU La Salle, se nos propuso participar en la realización de dichas jornadas culturales fue la visita de los alumnos procedentes de Puerto Rico a nuestro país y a las instalaciones del centro universitario así, la “I Jornada de lengua española y cultura hispánica para estudiantes puertorriqueños” celebrada en Madrid el 28 de Noviembre, no sólo contó con el trabajo realizado en forma de sesiones por los alumnos del grupo “A” de 3º de Grado en Educación Primaria, sino que también ofreció a algunos de los alumnos de dicho grupo la posibilidad de participar activamente en dicha jornada cultural.

No obstante, y centrándonos en el trabajo realizado por nuestro propio grupo, observamos que la actividad realizada para la jornada cultural ha dado como resultado una programación formada por cuatro sesiones de hora y media de duración cada una; lo que hace un total de seis horas con las que se pretende hacer llegar a los alumnos una serie de conocimientos básicos acerca de Juan Ramón Jiménez y su obra más representativa con título “Platero y yo”.

A continuación, detallaremos cada una de las sesiones programadas para el primer curso de Educación Primaria:

Sesión 1

En esta primera sesión, explicaremos brevemente a nuestros alumnos en qué consisten las jornadas culturales para, posteriormente, darles a conocer algunos de los detalles básicos sobre el autor.

En cuanto a los materiales necesarios para esta primera sesión, los alumnos simplemente deberán contar con temperas, bastoncillos higiénicos para los oídos y unas cartulinas blancas, que entregará a cada alumno el propio profesor, con la silueta del rostro de Juan Ramón Jiménez.


Siempre cifró su nacimiento en la Nochebuena de 1881, y aunque realmente nació a las doce de la noche del 23 de Diciembre, la peculiar hora le permitió ver su vida como un “instante hacia el futuro”; un momento entre el presente y el futuro, entre el hoy y el mañana, entre lo conocido y lo desconocido…

Juan Ramón Jiménez era un pequeño algo travieso, pero muy buen estudiante, que siempre llevaba en su bolsillo una pequeña piedrecita de Moguer, el pueblo en que nació; desde muy chiquitito pensaba que sería un buen amuleto, un buen recuerdo de aquel lugar en el que había perseguido a sus amigos y en el que había crecido jugando y realizando esas pinturas que tanto le relajaban.

Pero el futuro escritor creció y tuvo que abandonar las calles de su querido pueblo para comenzar a escribir los primeros versos de una vida, la suya, que en principio estuvieron dictados por su propio padre; quien le obligó a comenzar una carrera de Derecho que, el soñador y rebelde muchacho, abandonaría para viajar a Madrid y publicar sus dos primeras obras.

Parecía que el sensible muchacho había encontrado su vocación, pero este sueño se tambaleó con la muerte de su padre y una situación familiar que le llevarían a vivir una profunda depresión de la que se recuperó totalmente gracias a su fortaleza mental, a la ayuda que le proporcionó la propia escritura y al regreso a su pueblo natal en el que realizó una gran producción literaria…

Cuando Juan Ramón estuvo mucho mejor, quiso volver a retomar aquella vida propia que tuvo que abandonar; así que el joven escritor volvió a Madrid para escuchar aquella voz agradable que le cautivaría, aquella risa que le hechizaría retumbando para siempre en su cabeza y en su corazón…

Juan Ramón se había enamorado de Zenobia, una muchacha a la que llamaban “la americanita” y con la que se casaría en Estados Unidos; pero el destino volvería a zarandear la vida del escritor cuando a su esposa le diagnostican una terrible enfermedad y cuando se ve obligado a abandonar España al estallar la guerra civil.
Tras unos años difíciles para la pareja, y tras otra crisis depresiva de Juan Ramón, el matrimonio se traslada a Puerto Rico; fue entonces cuando comienza a dar clases en la universidad y cuando la Academia Sueca le otorga el Premio Nobel de Literatura...

Pero la vida volvería a maltratar a un hombre que, solamente tres días después, habría cambiado ese premio que aceptó Jaime Benítez en su lugar, por haber podido salvar a su esposa de la muerte provocada por el cáncer.

Juan Ramón, enamorado incluso tras la muerte de su esposa, falleció dos años más tarde en la misma clínica.

Tras dicha lectura, el profesor preguntará a sus alumnos cómo se imaginan al protagonista de la historia y, posteriormente, les mostrará una fotografía de su rostro; proponiendo la realización del retrato del autor a través de una técnica plástica para la que serán necesarias las temperas y los bastoncillos higiénicos para los oídos.

Así, a través de punteo con los bastoncillos mojados en tempera, los alumnos podrán dar color al rostro del autor.

Así, tras explicar a los alumnos los objetivos de las jornadas culturales y los motivos por los que dichas jornadas se celebran, el maestro deberá intentar introducir a sus alumnos en el tema que se va a desarrollar a través de algunas preguntas motivadoras para los niños y contando la historia de la biografía de Juan Ramón Jiménez; debiendo hacer incidencia dicha historia en aquellos detalles curiosos e interesantes que no saturen a los alumnos con infinidad de datos y detalles ajenos a su interés:
Sesión 2

 


La segunda sesión comenzará con una pequeña lectura acerca de los lugares visitados por Juan Ramón Jiménez; mostrando a los alumnos, además, un mapa de España en los que estén señalados los diferentes emplazamientos por los que pasó el autor.

Posteriormente, y sabiendo lo importante que fue su tierra para el autor, la segunda sesión finalizará con la creación del collage de un pueblo andaluz; necesitando para dicha tarea una cartulina blanca de tamaño folio, revistas, tijeras y pegamento.

Finalmente, los trabajos de los alumnos podrán ser colgados por la clase como elemento decorativo.


Sesión 3

En primer lugar comenzaremos con una actividad en la que el profesor leerá un fragmento de la obra en la cual, se haga una descripción del burro de “Platero y yo”. Un fragmento adecuado sería el siguiente:

“Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Solo los espejos de azabache de sus ojos duros cual dos escarabajos de cristal negro. Lo dejo suelto y se va al prado y acaricia tibiamente, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas. Lo llamo dulcemente: ¿Platero?, y viene a mí con un trotecillo alegre, que parece que se ríe en no sé qué cascabeleo ideal”.

A continuación podremos realizar alguna pregunta sobre el texto, para ver si han comprendido bien el fragmento y que nuestros alumnos descubran cómo es el animal; para ello utilizaremos preguntas del tipo: ¿Cómo es físicamente?

Una vez analizado este punto, nuestros alumnos realizarán una actividad que consistirá en que cada uno dibuje su particular burro, de manera que en este momento veremos cómo nuestros alumnos han entendido el fragmento; siendo el material necesario un folio, un lápiz, pinturas de colores y goma.

En la segunda parte de la actividad, los chicos deberán pegar sus burros en la silueta de uno mucho más grande, de manera que queden todos y cada uno de los pequeños burritos en el interior del grande y, así, se obtenga un enorme burro formado por el trabajo de todos los alumnos.

Una vez que el gran burro esté terminado y en su interior se encuentren los burritos de todos los alumnos, comenzará el juego “poner la cola al burro”. Así pues, uno de los alumnos de la clase, elegido al azar comenzará el juego vendándose los ojos y escuchando las indicaciones del resto de sus compañeros, que le intentarán guiar hasta que consiga ponerle la cola al burro en el lugar correspondiente; pudiendo dicha actividad realizarse varias veces para que todos los niños participen, ya sea vendándose los ojos y realizando el juego o indicando al compañero para que realice de manera satisfactoria la actividad.


Sesión 4

En esta última sesión, dividiremos nuestra hora y media en dos partes divididas en la lectura de la poesía sobre el invierno y en la memorización de una pequeña frase de la poesía y posterior realización de una actividad consistente en la elaboración de un mural en el que aparecerá un árbol de grandes dimensiones.

Para el correcto desarrollo de la cuarta sesión necesitaremos papel continuo o un folio de tamaño aproximado “DIN A1”, lápices de colores, hojas recogidas de los árboles, cola blanca y algodón.

El profesor repartirá a los alumnos unos folios en los que vendrá escrita la poesía sobre el invierno de Juan Ramón Jiménez, posteriormente el docente leerá la poesía con y para los alumnos. Al terminar dicha lectura, el profesor asignará a cada educando una determinada frase de la poesía, y el alumno deberá aprendérsela para, posteriormente y entre todos, recitar el poema sin leerlo.

Canción de invierno

“Cantan. Cantan.
¿Dónde cantan los pájaros que cantan?
Ha llovido. Aún las ramas
están sin hojas nuevas. Cantan. Cantan
los pájaros. ¿En dónde cantan
los pájaros que cantan?
No tengo pájaros en jaulas.
No hay niños que los vendan. Cantan.
El valle está muy lejos. Nada...
Yo no sé dónde cantan
los pájaros -cantan, cantan-los pájaros que cantan.”

Tras la lectura y memorización de la poesía, realizaremos la actividad; consistiendo el ejercicio, en la elaboración de un árbol grande dibujado sobre un papel continuo o de tamaño DIN A1, debiendo estar la actividad plenamente guiada y distribuida por el profesor.

De esta forma, el profesor realizará la silueta del árbol sobre el papel, destacando el hecho de que, en su tronco, aparecerá la poesía que se está trabajando; dicho texto será escrita por los alumnos (escribiendo cada niño la frase anteriormente asignada).

Una se haya hecho todo esto, los alumnos, junto al profesor, saldrán al patio para recoger hojas caídas de los árboles para, posteriormente, pegarlas en la parte inferior de nuestro árbol, de manera que se simule la caída de las mismas del propio árbol; por último, los alumnos también pegarán trocitos de algodón sobre el árbol a modo de copos de nieve.




Una vez acabada la actividad se dará por finalizada la cuarta sesión y la jornada literaria dedicada a Juan Ramón Jiménez


Bloque 3

Evolución de la literatura española

Así pues, pasaremos a realizar una pequeña síntesis de la literatura española en la que distinguimos diferentes etapas que se fueron produciendo a lo largo de la historia en nuestro país.
Esa sucesión de diferentes épocas se denomina ley del péndulo y quiere decir que cada periodo rompe con lo establecido anteriormente, pasando de una concepción caótica y desordenada en la que prima la libertad, a una concepción mucho más estructurada y ordenada en la que el autor se ve sometido a reglas.
Edad Media
La Edad Media es un periodo histórico que comenzó alrededor del siglo IX; si bien,  no se produjo una notable influencia de esta corriente en nuestro país hasta prácticamente iniciado el siglo XI. Una de las características importantes de esta etapa es que fue cuando aparecieron las primeras manifestaciones y obras en lengua castellana.
En la Edad Media, el pensamiento de la época estaba muy condicionado por dos pilares fundamentales como son el pensamiento teocéntrico (en el cual Dios es el centro de la vida, es decir, todo está creado y dirigido por él) y el carácter feudal y jerárquico de la sociedad (basada en unos vínculos de fidelidad personal, el vasallaje y el feudo). Esta organización tiene una forma piramidal, se compone de tres estamentos la nobleza, el clero y el estado llano. Hay que citar también como condicionantes de la cultura española el surgimiento de las lenguas romances, el papel fundamental de los monasterios en el desarrollo de las artes y las letras y el surgimiento de las universidades.
De igual forma, en este periodo podemos ver diferentes características como pueden ser la lirica popular (de carácter anónimo y difusión oral) y por otro lado la lirica culta (de trasmisión escrita y autor conocido). Relacionado con este punto también podemos encontrar a las dos figuras principales de la edad media: por un lado están los juglares (son poetas y cómicos que difunden oralmente la poesía por los pueblos) y por otro lado encontramos a los clérigos (que son personas religiosas, muy cultas que conocían el latín y realizaban obras de literatura escrita). Estas dos figuras son la máxima expresión de dos movimientos de la Edad Media, el mester de juglaría y el mester de clerecía respectivamente.
Los juglares y trovadores, recitaban sus obras de manera oral, empleando normalmente el verso como forma de expresión, ya que de esta manera les resultaba mucho más fácil recordar esas obras a las personas que las escuchaban.
En cuanto a los temas más tratados, es importante saber que las primeras manifestaciones literarias trataron sobre las historias y hazañas de los héroes de la época, sobre ese amor apasionado y lleno de tensión en el que la amada se muestra inaccesible o sobre temas religiosos en los que Dios aparece como el centro de todo.
Así, algunas de las obras y autores más importantes de la literatura medieval podrían ser el “Cantar de mio Cid”, la obra  Libro de Calila e Dimna”, el “Libro del Buen Amor” de Juan Ruíz (conocido como Arcipreste de Hita), el “Libro de los enxiemplos del Conde Lucanor et de Patronio” escrito don Juan Manuel, “La Celestina” de Fernando de Rojas o las “Coplas al maestro don Rodrigo” de Jorge Manrique.
Renacimiento
El Renacimiento comienza en España sobre el siglo XVI y destaca principalmente por la vuelta al clasicismo grecolatino y por la mentalidad antropocéntrica de la sociedad, en la que el propio ser humano se erige como el aspecto más importante de la vida, anteponiéndose al teocentrismo surgido durante la Edad Media.
De igual forma se rompe con la anterior sociedad feudal y se da paso al surgimiento de una burguesía que aparece como una clase media de gran cultura y formada, generalmente, por militares no aristócratas.
Una vez dicho lo anterior, se podría llegar a la conclusión de que existe una concepción humanista de la vida; entendiendo como humanismo al movimiento intelectual, filosófico y cultural que toma al ser humano como elemento fundamental de la creación y pretende su formación íntegra en todos los aspectos de la vida.
Además, se trata de un periodo en el que se pretenden marcar reglas y cánones establecidos para cualquier aspecto de la vida; dejando atrás la concepción platónica medieval y adoptando una concepción más aristotélica y basada en la lógica y en la creación de normas.
 En relación a los temas tratados en el Renacimiento, destacan el amor, la naturaleza, la mitología y la historia; pero también es importante destacar la idealización de algunos textos medievales de tema épico o el sentimiento religioso despertado en la segunda mitad del Siglo XVI.
Por último, es importante reseñar cuales fueron algunos de los autores renacentistas más importantes: Garcilaso de la Vega, quien no publicó ninguna de sus obras en vida y fue Juan Boscán  quien lo hizo, Fray Luis de León, buen conocedor del hebreo y el latín pudo, incluso, escribir varios comentarios acerca de la Biblia. San Juan de la Cruz o Lope de Rueda; así como una de las obras más significativas de este periodo histórico, de autor anónimo “La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades”, que inicia el género de la novela picaresca.
Barroco
Y siguiendo con nuestro repaso de la historia de la literatura llegamos al barroco, Siglo de Oro de la literatura española. En este periodo que transcurre en el siglo XVII, España se encuentra en una situación muy grave económicamente, así como sufrimos una crisis demográfica muy importante y tuvimos continuas guerras, hambre y peste. En esta época podemos destacar a Francisco de Quevedo, Lope de Vega y Calderón de la Barca.

La poesía del Barroco se caracteriza por la complicación de las formas y predominan el ingenio de los autores y el arte sobre la armonía de la naturaleza. El barroco valora la libertad absoluta para crear formas y dificultar la expresión, de esta manera buscaba sorprender al lector. Existen dos corrientes fundamentales en el barroco el conceptismo y el culteranismo.

Durante el Barroco se vuelve a romper con la época anterior y se pierde la confianza en los ideales renacentistas; provocando un gran pesimismo y desengaño que lleva a muchos autores a satirizar la realidad o a desentenderse de la misma, evadiéndose a épocas anteriores e incluso imaginando sus propias realidades perfectas.

Además, podemos observar cómo la literatura barroca refleja el sentimiento de la época; encontrando por una parte una literatura profunda, dolorosa y pesimista en la que se observa esa desesperanza y desilusión por la vida y, por otra parte, una literatura festiva e irónica que evidencia ese interés por disfrutar de cada segundo como si fuera el último.

En lo que respecta al teatro en el Barroco, es una de las aficiones más comunes del pueblo en esta época del Siglo de Oro. Estas obras se realizaban en corrales de comedia y los temas más recurrentes tenían como protagonistas a  mosqueteros, damas, pilluelos y labradores. Los autores de teatro más importantes en este periodo son Lope de Vega, Tirso de Molina  Calderón de la Barca.En cuanto a los temas principales de la literatura barroca hay que destacar la presencia del amor y la crítica a los aspectos que consideraban negativos de la vida como pueden ser el dinero o la ambición; además, se tratan otros temas como el de la fugacidad e inconsistencia de la vida o la picaresca.

En cuanto a los autores literarios principales de la época ya  he mencionado anteriormente a los principales pero obviamente, mención especial requiere la que según mi juicio es y será la obra más importante de la narrativa española, “ El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha” de Miguel de Cervantes Saavedra.

Neoclasicismo
El siguiente periodo en la historia de la literatura española es el neoclasicismo, el cual no llega a nuestro país hasta el siglo XVIII más o menos y se ve unido al movimiento cultural e intelectual conocido como “Ilustración”. En este periodo se toma como referencia a los escritores griegos y latinos que ya habían sido tomados como modelo en épocas anteriores, de ahí quizás venga el nombre de este periodo.
En el neoclasicismo vemos muy comúnmente las siguientes características: en primer lugar, se da una preferencia a la razón frente a los sentimientos, además impone unas reglas literarias que provocan el “abandono” de la lírica frente al ensayo y las fabulas. Por otro lado, vemos que se escribía para educar y no para divertir, por lo tanto, vemos que los autores que escriben en este periodo, tienen un carácter crítico, didáctico y moralizador. Por último, cabe destacar que seguía tres normas rígidas de acción, tiempo y lugar.
Como en anteriores épocas, la sociedad neoclasicista vuelve su mirada hacia el ser humano y rechaza cualquier tipo de idea que no pueda ser explicada de una forma racional; por lo que se deja de lado la fe y se establece una mentalidad totalmente antropocéntrica.
Debido a esta preocupación por la educación y por la máxima difusión del conocimiento, la literatura comienza a extenderse por toda la sociedad, se busca un estilo menos recargado y más práctico y surgen los primeros periódicos; aunque son las fábulas, normalmente escritas en verso, las que se erigen como la composición literaria neoclásica por excelencia.
Así pues, no debemos pasar por alto a Esopo, uno de los principales fabulistas de la historia, considerado además como el creador de este tipo de género allá por el siglo VI a.C. A este autor se le atribuyen más de 300 fábulas distintas, cada una con su respectiva moraleja. De ahí que Tomás de Iriarte y Félix María de Samaniego, principales fabulistas neoclasicistas, se viesen influenciados por muchas de las características que Esopo llevaba a cabo en sus obras.
Si bien, el ensayo también cobra gran importancia y se convierte en la forma más común de divulgar los ideales de la Ilustración y las ideas del escritor.
En cuanto a los temas que destacan en este periodo citaremos históricos, de reforma social o de progreso y avance científico. No olvidando, por supuesto, el tema del amor, el cual, presenta un nuevo aire más sosegado y contenido que irá dejando paso a una mayor pasión y tensión conforme se aproxima el nuevo siglo.
No debemos olvidarnos del teatro de esta época, el cual también seguía fielmente las tres normas rígidas de acción, tiempo y lugar. Se separan los temas entre la tragedia y la comedia, teniendo las obras dos claras finalidades, por un lado enseñar algo público asistente y por otro lado la de entretener y divertirlo.
Por último, algunos de los autores y obras más destacadas de la época fueron los ya citados Tomás de Iriarte y Félix María de Samaniego, Gaspar Melchor de Jovellanos, Benito Jerónimo Feijoo o Leandro Fernández de Moratín con “el sí de las niñas”.
Romanticismo
El Romanticismo surge a finales del Siglo XVIII como reacción contra la Ilustración aunque no fue hasta mediados del siglo XIX cuando sus influencias llegan al territorio nacional.
 Entre sus características figuran una exaltación del “Yo” frente a todas las trabas y un ansia de libertad en la cual los hombres son rebeldes. Por otro lado se busca el idealismo, lo eterno, pero desgraciadamente se interpone en este punto la realidad, este hecho provoca un desengaño y un sentimentalismo enfermizo, que en ocasiones provoca el suicidio

Así, este periodo rompe con los esquemas neoclásicos y se comienza a defender la fantasía, la imaginación y la existencia de un mundo ideal en el que lo más importante son las emociones y la subjetividad.

Además, es importante destacar la gran importancia que se concede al honor y al sufrimiento que provoca una vida en la tierra en la que se busca la libertad y la creatividad que permitan al ser humano alcanzar ese lugar ideal y perfecto alejado de la sociedad en la que viven.

Por tanto, podemos decir que entre los temas de las obras de este periodo, los sentimientos, una vez más, se convierten en el tema estrella de la mayoría de obras, en especial podemos ver que se habla de la tristeza, la melancolía o la desesperación; En cuanto al amor,  no se oculta ya que aparece como un sentimiento capaz de vencer todos los impedimentos hasta alcanzar su fin.

La evasión es otro tema bastante empleado ya que los autores expresan el deseo de huir a épocas remotas o  a lugares lejanos. También se produce una apertura al misterio y por otro lado el sueño será un estado poético mediante el cual se conocerá todo aquello que es accesible mientras se está despierto.

Por otra parte, es esencial destacar la importancia e influencia del periódico en la sociedad; publicándose folletines (novelas por entregas) y poniéndose muy de moda el artículo periodístico que, como magistralmente conseguía Mariano José de Larra, pretendía mover la conciencia de los lectores y convertirse en una herramienta para cambiar la sociedad y la política de la época.

En definitiva, acabaremos nombrando algunos de los autores y obras más importantes y relevantes del romanticismo: Gustavo Adolfo Becker, creador de “Rimas”, José de Espronceda, quien escribió entre otras obras, “El estudiante de Salamanca”,  Rosalía de Castro quien compuso entre otras obras “Cantares gallegos y follas novas” y “en las orillas del Sar” o José Zorrilla, con  Don Juan Tenorio”.

Realismo

El realismo surge como un movimiento relacionado con el romanticismo, aunque una vez más al cumplir con el movimiento pendular, tiene características completamente opuestas a periodo anterior. Por tanto, este espacio histórico desarrollado durante la segunda mitad del S. XIX supone la vuelta a una concepción aristotélica.

En este movimiento destaca el lugar que ocupa la burguesía en la sociedad; lo que lleva a los autores a intentar hacer llegar sus obras a dicha clase dominante a través de un lenguaje popular y coloquial basado en ambientes reales y tratando temas cotidianos o cercanos al lector;

Entre las características de las novelas figuran la verosimilitud ya que los personajes y los lugares de las obras son muy creíbles o el didactismo de sus obras ya que utilizaban las mismas para dar lecciones sociales y morales.

Mención especial debe tener también el narrador es omnisciente ya que conoce los pensamientos de los personajes y participa directamente en la obra opinando sobre ellos. Por otro lado destacamos que los hechos suelen comentarse de una forma cronológica y vemos descripciones muy detalladas. Así pues, veremos que en estas obras que el papel de la mujer empieza a ser más destacado.

Por otra parte es importante citar el movimiento conocido como “naturalismo”, que pretendió llevar al extremo los ideales realistas y que llegó a la conclusión de que el ser humano se encontraba atrapado dentro de sus propias condiciones genéticas y de las circunstancias sociales.

En cuanto a los autores del realismo habría que destacar a Benito Pérez Galdós (creador de obras como Marianela, Fortunada y Jacinta o de los Episodios Nacionales) Juan Valera, Leopoldo Leopoldo Alas Clarín, quien creó algunas de las mejores obras de la época como por ejemplo “La regenta”. José María de Pereda o Vicente Blasco Ibáñez, etc.

Las vanguardias

Este movimiento resultó de los primeros años del S XX en los que ya en plena primera guerra mundial surgieron una serie de movimientos con características propias que pretenden la estimulación de los sentidos a través de la libertad de expresión y que posteriormente, dieron nombre a este periodo histórico.

Así, cabe destacar que la vanguardia que más influencia tiene en España es el “modernismo”; cuyo término fue originalmente utilizado de forma despectiva por aquellas personas que se oponían a las novedades y a las diferentes vanguardias que pretendían romper con los esquemas del realismo.

En España, en cuanto al pensamiento y a la concepción de la vida de la sociedad de la época es importante destacar que este periodo histórico estuvo marcado por la pérdida de las colonias nacionales en América y por la pérdida universal de la confianza en el progreso social y en la razón como instrumento para dar explicación a todo cuanto sucede.

De esta forma, los autores modernistas se centran en temas basados en la soledad, la angustia y la melancolía, en la evasión hacia épocas pasadas como el romanticismo o la edad media o hacia lugares lejanos y exóticos de ambientes refinados. También podemos destacar otros temas muy comunes en este periodo que están relacionados con la reivindicación de la cultura española frente a los valores de la civilización norteamericana, con el cosmopolitismo y con el amor o el erotismo.

Finalmente citaremos algunos de los autores que más repercusión tuvieron en el momento como por ejemplo Ramón Gómez de la Serna, Rubén Darío, Manuel Machado, Juan Ramón Jiménez o Ramón María del Valle Inclán, entre otros.

Generación del 98

Debemos, como mínimo, decir que se trata de una generación de autores curiosa ya que este modelo de literatura se produjo a la par que la época de las vanguardias, con la diferencia que este grupo de autores literarios españoles quedaron mucho más afectados que los modernistas por la pérdida de las colonias españolas en América y por la decadencia de la sociedad española.

Así pues, podemos decir que este grupo de autores muestran como elemento común, una gran preocupación tanto por la crisis moral, política y social de la época, como por la realidad personal que cada uno de los autores vive.

Los autores de la Generación del 98 escriben, generalmente en prosa, sobre temas relacionados con la vida cotidiana, con situaciones que simulan la realidad, con la defensa de los valores propios de la nación española y con la necesidad de una regeneración social y artística que permita superar la decadencia nacional. Estos autores viajaron a muchos puntos de la geografía española para escribir sobre lugares desconocidos y dar a conocer ciudades. También fueron grandes conocedores de la crisis de fin de siglo, la cual fue la protagonista de muchos de los argumentos que conformaron sus obras.

En cuanto a los representantes y obras de la Generación del 98, es importante destacar a Azorín, Miguel de Unamuno, Pío Baroja o Ramiro de Maeztu; no obstante, debemos nombrar también a Antonio Machado, a quien como ya hemos nombrado en el modernismo, encontramos rasgos que encajan en esta clasificación. Algunas de las obras reseñables son  “El árbol de la ciencia”, “Castilla”, “Zalacaín el Aventurero”, etc.

Generación del 27

Esta generación de autores se une gracias a un acontecimiento generacional; la celebración en el ateneo de Sevilla del tricentenario de la muerte de Góngora. Por otro lado, como rasgo común en la gran mayoría de ellos encontramos que tienen la Residencia de Estudiantes de Madrid como principal núcleo de enlace. No se alzan contra nada en particular, respetan la tradición literaria, aunque no existe un estilo único, se ve en ellos el deseo de renovar el lenguaje, pero cada uno con su estilo personal.
De igual manera, es importante reseñar que todos y cada uno de los autores que cumplimentan esta generación, se ven influidos en menor o mayor medida por las características propias de las vanguardias.
De los escritores de la generación del 27 es importante destacar la admiración que sienten todos ellos por el barroco y por la vuelta a una concepción platónica de la vida en la que se vuelven hacia su propio interior y muestran una preocupación existencial propia; además, este giro hacia el propio “Yo” del autor provoca que se trate de una generación de individualismos y de libertad de estilos.
En cuanto a los temas tratados por la generación del 27, destacan aquellos relacionados con los sentimientos del hombre, la inquietud ante los problemas de la existencia, el ansia de plenitud o el amor; aunque, tras la guerra civil y la dispersión de los autores que formaban dicha generación, se tratan de forma nostálgica temas sobre la patria perdida.
Podemos entender esta generación como la búsqueda del equilibrio, equilibrio entre lo intelectual y lo sentimental, entre la concepción de lo romántico del arte y lo clásico, entre el arte para minorías y mayorías, entre lo universal y lo español…
Por último, debemos destacar algunos de los autores y obras más importantes de este tiempo: Federico García Lorca “La casa de Bernarda Alba o Bodas de sangre”, Vicente Aleixandre “En un vasto dominio o Poemas de la consumación”, Luis Cernuda “Los placeres perdidos o Donde habite el olvido” o Rafael Alberti ”Marinero en tierra”.
Generación de postguerra
Esta nueva etapa literaria está marcada por la Guerra Civil española y podemos diferenciar tres claras generaciones de escritores que se ven muy condicionadas por la censura del régimen y que comparten una clara concepción aristotélica:

Así pues, en la primera etapa, comprendida entre 1939 y 1950  (la más cercana al final de la Guerra Civil) se caracteriza por el aislamiento, se utiliza un lenguaje duro y una narración en primera persona; destacando situaciones de extrema dureza y personajes marginados, oprimidos o violentos que, generalmente, suelen desarrollar su historia en espacios limitados.

En esta primera etapa de postguerra, destacan autores como Camilo José Cela o Carmen Laforet y obras como “Nada” o “La familia de Pascual Duarte”.

Posteriormente, en la segunda etapa, comprendida entre 1951 y 1959, destaca la llegada de tecnócratas y la ruptura del bloqueo, con lo que se establece una literatura social que pretende reflejar la realidad y denunciar las injusticias cometidas a través de una narración lineal y en tercera persona; destacando un lenguaje sencillo y objetivo con el que se pretende llegar a la mayor cantidad de receptores posibles.

En esta segunda etapa de postguerra destacan autores como Miguel Delibes, Blas de Otero, Gabriel Celaya o Rafael Sánchez Ferlosio; que dejaron obras tan importantes como “La colmena”, “El camino”, “Pido la paz y la palabra” o “El Jarama”.

Por último, se llega a la tercera etapa, la cual parte desde los años 60 en adelante y se caracteriza por poseer un rechazo a la dictadura y la llegada de inversiones extranjeras a España, así como una renovación importante en el estilo. Une la temática relacionada con los problemas sociales con otros muchos temas como pueden ser la reflexión sobre el paso del tiempo, el amor o la amistad.

En  este último periodo de la generación de postguerra destacan autores como, Antonio Buero Vallejo, Miguel Delibes, Luis Martín Santos o Juan Marsé y obras como “Tiempo de silencio” o “Cinco horas con Mario”.

Años 70

El último periodo literario que analizaremos corresponde a los años 70, el cual se caracteriza por la libertad total y sentará las bases para la literatura española actual.

Es importante citar el que fue con total seguridad el momento en el que la literatura española sufrió un giro total que no es ni más ni menos que la muerte de Francisco Franco en 1975 y la abolición de la censura, lo que permitió a los autores expresarse libremente.

De esta forma, la novela se convierte en el género más importante y los autores comienzan a escribir sobre prácticamente cualquier tema; haciendo gala de una total libertad en cuanto a la temática y al estilo.

En cuanto a los autores y las obras más importantes del último periodo pendular, vuelve a aparecer Miguel Delibes con su obra “Los santos inocentes” y otros autores como Eduardo Mendoza con “La verdad sobre el caso Savolta”, Francisco Nieva o Antonio Gala.

Y una vez terminado el repaso teórico de la evolución literaria española veo fundamental la necesidad de adecuar todo lo expuesto anteriormente a nuestros alumnos que como bien sabemos, tendrán una edad comprendida entre los 6 y los 12 años, por lo que de ninguna forma podrían entender la información tal y como está ahora mismo ya que sin ningún miramiento, me atrevería a decir que como mínimo sus receptores deberían estar en los últimos cursos de la ESO o incluso en Bachillerato.

Así pues, llevaremos a cabo esa tarea mediante una buena selección y adaptación:

En cuanto al concepto de selección de un texto, diremos que hace referencia al hecho de “escoger” un fragmento de un texto determinado que sea susceptible de poder trabajar en el aula o con el que pretendamos despertar la curiosidad de nuestros alumnos para que se inicien en la lectura de una determinada obra literaria.

Por otro lado, el concepto de adaptación implica la modificación de un texto en función a unos determinados criterios, requisitos, objetivos y receptores, existiendo varios tipos de adaptación que comentamos a continuación:

Traducción: para textos de otros idiomas.

Cambio del género: podemos utilizar obras en prosa como liricas o con otras artes.

Actualización lingüística: modificar el texto dependiendo de las palabras que se utilicen ya que en ocasiones habrá palabras antiguas que nuestros alumnos no entenderán.

Resumen de los textos: reseñando los contenidos del texto.

Adaptación de la forma a la edad del lector: basándonos en unos criterios y objetivos establecidos adaptaremos la forma a los receptores de la adaptación de dichos textos.

Así pues, en mi opinión y haciendo balance de lo expuesto hasta ahora, creo que la adaptación de una obra literaria debería realizarse en los primeros cursos de la educación primaria; (adecuar una obra para que su entendimiento sea mucho más sencillo y su lectura más entretenida).

Por su parte, considero que la selección de fragmentos puede ser un recurso más utilizado en el último ciclo de la educación primaria; eligiendo siempre fragmentos que despierten la curiosidad en el niño y que a la vez cumplan con los requisitos y objetivos  que el profesor necesita impartir a los alumnos.

Para acabar, considero indispensable citar algunas de las obras con las que podríamos trabajar el día de mañana en nuestra futura labor como maestros, muchas de las cueles he de decir, que las he leído yo mismo en mi etapa como estudiante de educación primaria o secundaria: “La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades”, el “Cantar de Mio Cid”, “El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha” “Un hoyo profundo al pie de un olivo”, “La busca”, “Crónica de una muerte anunciada” “La verdad sobre el caso Savolta”, “Platero y yo”, algunos poemas de la Generación del 98 o de la Generación del 27.
 
Generalizando, podríamos decir que aquellas etapas literarias en las que sus autores emplean un lenguaje sencillo y preciso podrían suponer una buena galería de obras con las que poder trabajar en el aula (Romanticismo, vanguardias, años 70…)

Webgrafía:

http://www.virtual-spain.com/literatura_espanola.html
http://www.librosvivos.net/smtc/homeTC.asp?TemaClave=1089http://sapiens.ya.com/auladelengua/cuadernoapuntes.htm
http://www.rinconcastellano.com/
http://www.euskalnet.net/tz/
http://es.wikipedia.org/wiki/Wikipedia:Portada